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Arquitectos: Alejandro Aravena, Claudio Blanco. Colaborador: Marcela Guevara. Proyecto: 2001. Construcción: 2001.
Superficie: 1000 m2. Ubicación: Santiago, Chile.
Fotografia: Tadeuz Jalocha.
Se nos encargó construir 6 salas de clases, 2 camarines y unas escaleras de seguridad faltantes en un edificio existente. El cliente nos contrató sólo porque la ley chilena obliga a tener un arquitecto que firme los planos. Se nos dieron 3 meses para diseñar y construir, un presupuesto de 200 dólares por m2 y unas tablas de fibrocemento que imitaba madera que el cliente tenía como pie forzado para el revestimiento.
Decidimos transformar la escasez ( de tiempo, presupuesto y disposición del cliente) en abstracción. Esta arquitectura de emergencia abrió el camino a unas formas automáticas, secas, que los clientes en circunstancias normales no siempre están dispuestos a aceptar.
"Todo es cancha" es una expresión que se usa en el fútbol callejero según la cual no hay campo de juego propiamente tal (nunca hay saque lateral por tanto) sino solo arcos; solo cuenta hacer goles. Aquí, todo era aula: los corredores, las esquinas de las estructuras, las escaleras, los espacios entre edificios. Mal que mal, lo que en ultima instancia Montessori la pide a la arquitectura, son rincones. Hay por tanto aquí una cierta sobredosis de aristas.
Gracias a la cantidad de restricciones que se nos dieron, pudimos acceder a una cierta libertad artística (sólo donde hay reglas, hay libertad). Por ejemplo: el revestimiento-imitación-madera que se nos dio, se fabrica siguiendo 7 patrones de vetas. En vez de colocar esos patrones lejos los unos de los otros como recomienda el fabricante (como si de eso dependiera que no se notara su falsedad), los colocamos todos juntos. Aparecieron entonces unas especies de “nubes de regularidad”, que delataron la falsedad del material pero la verdad del producto, más parecido en ese sentido a un papel mural que a una tabla. |
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Architects: Alejandro Aravena, Claudio Blanco. Collaborator: Marcela Guevara. Project: 2001. Construction: 2001.
Area: 1000m2.
Location: Santiago, Chile.
Photography: Tadeuz Jalocha.
We were called to design 6 classrooms, dressing rooms and the missing security stairs and corridors of an existing school. The client-owner, hired us (architects) just because the Chilean law forced him to do so. We were given 4 months of time to design and build, and a very constrained budget. We also were given a fiber-cement siding as a finishing condition.
We tried to transform the overall scarcity (of time, money, and good will of the client) into a principle of abstraction; in the absence of favorable conditions to work, we saw an opportunity to explore some dry, charmless and contained architecture, something that under normal circumstances, people tends not to accept. In a way, we thought we were called to do emergency architecture; the project then, was a set of automatic forms, those that one tends to produce just as a reaction.
We wanted those forms to be a mere structure, able to resist earthquakes, but with functional “side effects”. For example: the hard corners that make the volumes stable, are concave instead of convex, so they articulate the perimeter distinguishing areas of work inside the classroom which are at the base of this educational system. The regular and even monotonous structural grid has the slabs either at the top or at the bottom of the beams to reinforce the performance of the corners.
Thanks to the quantity of restrictions, we were able to achieve some artistic freedom (only where there are rules, freedom is possible). For example: the given fake-wood-siding, is produced using 7 different patterns; the company that produces it, recommends to place them randomly. We did just the opposite, revealing through a kind of clouds of regularity, the wall-paper nature (more than natural wood) of this fantastic artificial material. |