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Arquitecto: Alejandro Aravena. Colaborador: Luis Lucero. Proyecto: 1998. Construcción: 1999. Superficie: 2000 m2. Ubicación: Santiago, Chile.
Fotografía: Tadeuz Jalocha.
Se nos encargó construir oficinas para los profesores de la Facultad de Matemáticas. Nos dijeron que estuvieran cerca de la antigua facultad, pero no se nos dio ningún lugar específico. La primera decisión fue disolverse en las estructuras existentes, construyendo un edificio entre ellas y como ellas, según la ecuación 2+1=1. El resultado debía ser un edificio con escala de campus.
Pero esta fusión implicaba algunos problemas: 1. La proximidad hizo evidentes leves giros, desaplomos, desniveles y desajustes que la distancia ocultaba. Entonces pensamos que debíamos tener al menos en un punto, un lugar lo suficientemente complejo tal que pudiese esconder esos eventuales errores.
2. El nuevo edificio interrumpía un atajo natural que existía entre las estructuras preexistentes. El atajo es una de aquellas fuerzas con las que más vale estar de acuerdo. ( Todos los edificios que han hecho esto en el campus, han vistos colapsar sus puertas, sus sistemas de aire acondicionado y calefacción, etc.) La entrada del edificio por tanto, debía resolver un nudo de circulaciones que incluía acceso a los pisos superiores por las escaleras, a la biblioteca en el subsuelo, al corredor longitudinal interno del edificio y permitir el libre paso del atajo. El lugar complejo descrito en el punto 1, que se había logrado por medio de la introducción de diagonales, la manera más simple de tener 3 direcciones en el plano, permitió resolver topológicamente el nudo.
“Un matemático es una máquina de transformar café en ecuaciones” nos dijo muy al principio, uno de nuestros mandantes. Nos pareció que esto dicho medio en broma contenía una gran verdad. El límite del conocimiento se expande al menos de 2 maneras: A. trabajando en solitario, concentrado. B. Conversando casual, informalmente con otros. Hacer avanzar el conocimiento según A, desde la celda monástica de trabajo, estaba de alguna manera recogido en el encargo mismo. Por lo tanto, nos pareció que la tarea del proyecto era construir B, la manera que descubre en el encuentro con los otros, las más de la veces casualmente, al paso. En este sentido este edificio es la magnificación de la conversación de pasillo y cuyo centro neurálgico se encuentra en la sala del café.
Para la fachada norte de este nuevo edificio de 150 metros de largo (la facultad propiamente ta sólo tiene 40 metros), continuamos el pórtico de las edificaciones vecinas para proteger a la gente y al edificio del sol y la lluvia. En la fachada sur, trabajamos una piel casi sin espesor, que no sólo resiste mejor la humedad sino que acepta el hecho que haberlo hecho de otra manera habría sido una pérdida de tiempo: en nuestro hemisferio, la cara que da al sur nunca recibe sol, por lo tanto al estar en penumbra, a contraluz, ella irremediablemente se aplana y pierde profundidad. Sumemos a eso el hecho que en Santiago, proyectar con la palidez propia de la contaminación es ya un dato. La única manera de dotar de vitalidad a esa fachada sur, era llevar todos los elementos al plomo exterior, y dejar que los vidrios (que a contraluz funcionan como espejos) reflejaran algo de la vida que les pasa por delante. El cobre oxidará negro, por tanto terminará por radicalizar el reflejo.
Finalmente, en Chile la construcción es un paliativo para la cesantía. El que no sabe hacer nada construye. En estas condiciones, hacer una línea recta de mas de 5 m es un suicidio. Por otra parte, si algo es barato en estos lugares, es romper la norma, salirse de la serie. Por tanto para no acusar los errores, pero también para temperar una estructura que tiende a la regularidad y la simetría (óptimo estructural definido por la condición sísmica de Chile), exploramos sistemáticamente lo irregular, lo discontinuo y lo azaroso. Del diálogo entre azar y monotonía, ha de nacer la contribución de este edificio al estado del arte; creo. |
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Architect: Alejandro Aravena. Collaborator: Luis Lucero. Project: 1998. Construction: 1999. Built Area: 2000m2.
Location: Santiago, Chile.
Photography: Tadeuz Jalocha.
We were asked to build 2000 m2 of professors’ offices near the old faculty buildings but in no specific site. Our first decision, was, instead of adding another small piece to a 50 hectare campus, to get dissolved into the preexisting buildings, in between them, just like them, according to the following equation: 2+1 =1.
But that connection brought some problems: 1. The new proximity might make evident: misalignments, changes of level, slight different directions that distance used to hide. So, we thought of having, at least in one point, a space complex enough, to hide all those eventual mistakes.
2. The new building interrupted a natural shortcut there was through the void between the existing structures; a shortcut is a force that you better agree with. So, the access zone had to resolve a circulation knot that had vertical access to upper floors, entrance to the library, internal corridor, and free passage for the shortcut. The complex space described in point 1, was achieved introducing diagonals: the simplest way to have 3 directions in the plan, which helped to resolve topologically the knot.
The required program consisted mainly in lots of little cells. Those cells offered good conditions for one of the dimensions of human work: the isolated, concentrated study. We always thought that we had to build the other dimension of knowledge production: the casual encounter in the hallways. So, this building is the magnification of the corridor conversation.
For the north façade of this new 150 meter long building (my own project was just 40 m long) we continued the covered portico using its depth to protect people and building from the sun and from the rain. In the south façade we worked with a depthless skin to resist better the moisture, but mainly to go along with the fact that to do it otherwise is a wasted effort. In our hemisphere south facades never receive sun, so beings always backlit, they flattened irremediably into a dark mass. But glasses, when backlit, become mirrors. If to that, we add the fact that in Santiago, pollution will make the copper stain black, the dark mass will increase in time, highlighting the reflection of the life passing in front of the building.
Finally, given that in Chile, the building industry is very often a tool against unemployment (those who don’t know to do any other job, build), to pretend a straight line more that 5 meters long is suicide. Discontinuity and mistakes were used to temper with some vitality, structures that due to seismic conditions, tend naturally to monotony. |