museo del vino/wine museum

Arquitectos: Alejandro Aravena, Charles Murray.
Colaboradores: Tarek Ghandour, Juan Ignacio Cerda.
Proyecto: 2001- 2002
Superficie: 2000 m2
Ubicación: Santiago, Chile.



Este museo en un encargo de la Corporación Cultural Municipalidad de Providencia, con la concurrencia de distintas viñas privadas, el cual busca remodelar el antiguo Museo de los Tajamares en el Parque Gran Bretaña.
El museo en su estado actual, si bien se trata de un espacio de cierta calidad asociado al descubrimiento de restos de los antiguos muros durante las obras de construcción del Metro (tren subterraneo), es un lugar marginal como galería de exposiciones y con graves problemas de anegamiento dada su condición subterránea.
La Corporación Cultural quiso sacar partido de su ubicación privilegiada en la ciudad y recuperarlo como un lugar estratégico en los itinerarios culturales y turísticos de Santiago. Su condición de cava natural, dio origen a la idea de transformarlo en un Museo del Vino, programa hasta ahora inexistente en un país en que viene absolutamente al caso tenerlo.

Ahora bien, ¿cuáles son los problemas que se deben abordar en este proyecto?
Creemos que son básicamente 4:

En primer lugar, se debe recuperar la condición natural de los Tajamares, reconociendo su valor arqueológico, llevándolos por tanto a su estado original. Se debe además cubrir el foso actual, para evitar las inundaciones que lo afectan en este momento y para darle al mismo tiempo una presencia en el parque; este espacio cubierto es el que se transformaría en la sala principal del museo, el gran ausente en el museo actual.

En segundo lugar, está la relación entre lo que se expone, en este caso el vino, y el sentido por medio del cual se percibe aquello expuesto. Si comparamos esto con una pintura o una escultura por ejemplo, tenemos que la manera última de conocer una obra plástica, es por medio del sentido de la vista. En el caso del vino, la manera última de conocer lo expuesto es por medio del sentido del gusto. Entonces, ¿cómo evitar que el museo se transforme en un bar? Proponemos mostrar tantos aspectos como sea posible del elemento expuesto, desde la planta que le da origen, hasta las otras dimensiones a las que un experto presta atención: color, textura, aroma. Es en este sentido que nos interesa que el Museo del Vino sea una Edificio “de” Vino. La idea es que el volumen del acceso esté compuesto por termo-paneles de vidrio al vacío con vino en su interior, que armen un gran “vitreaux de vino” donde se expongan todas las tonalidades de éste. Cada uno de estos paneles serían una especie de botella plana de 90x270 aportado por las viñas.

En tercer lugar, todo proyecto inserto en un espacio natural tiene que preguntarse cómo debiera ser su arquitectura; nos ha parecido que lo mejor es dejar que la arquitectura pase a un segundo plano y para ello se han tomado dos caminos: por una parte, las fachadas del museo estarán cubiertas por distintas variedades de vid, siendo la propia materia prima del vino uno de los protagonistas de la exhibición. De hecho la noción tradicional de elevación norte poniente o sur, será reemplazada por la de fachada, Cabernet, Merlot o Carmenere por nombrar sólo algunas posibilidades.

Por otra parte, frente al espacio natural, respondemos con un elemento natural: una piedra, que al carecer de medida (la noción de cuántos pisos tiene por ejemplo, carece de sentido) puede tener presencia sin sacrificar el parque.

Por último y más que un problema a resolver, habría que hablar del horizonte del proyecto: de lo que se trata aquí, es por medio de la arquitectura, aparecer en el circuito internacional. Tenemos frescos el ejemplo del Guggenheim de Bilbao o de la participación de la obra de Siza en los destinos turísticos de Portugal. Interesa aclarar que aspiramos a que la intensidad de la obra tenga impacto a escala mundial. De ahí su radicalidad y la táctica que busca apostar por aquello en lo que tenemos ventajas: lo primitivo y lo natural, la piedra y la vid.

Architects: Alejandro Aravena, Charles Murray.
Collaborators: Tarek Ghandour, Juan Ignacio Cerda.
Project: 2001- 2002.
Built area: 2000 m2.
Location: Santiago, Chile.

The Municipality of Providencia wanted to redefine the Tajamares Museum, a space that hosted the ruins of the old retaining brick walls of the river that were buried close to its original placement and found during the construction of the Metro. Although it had some spatial quality it was marginal space in the cultural and touristic itineraries and had serious problems of flooding due to its underground condition.

The Municipality wanted to take advantage of its privileged location within the city (central and in a park) and its evident condition of “natural wine cellar”, recovering it as a  Wine Museum, a program until then inexistent in a country that was the case to have one.
The project consisted basically in. So the questions were:
Which architectural language should have a building in the middle of a natural space?
What should be the material of a wine museum?
What should be exposed in a Wine Museum?
We tried to answer all 3 questions in one single decision by doing the facades of the building out of vines covering and protecting a vitreaux of wine, making the raw material of wine the first thing to be exhibited and the material of the building itself. In fact we replaced the conventional notion of north or west façades for example, by the one of cabernet, merlot or carmenere elevations.