paseo zocalo metropolitano

Arquitectos: Alejandro Aravena + ELEMENTAL
Proyecto: 2009
Longitud: 14 kilometros
Ubicación: Cerro San Cristóbal, Santiago. Chile.

 

Santiago no tiene ni un sólo espacio público de una dimensión acorde con la escala metropolitana que ha alcanzado. Si uno mira un plano de Santiago de hace 100 años, había un espacio que, por decirlo de alguna manera, le hacía el peso al tamaño total de la ciudad; el parque Cousiño era una pieza que cabía 5 veces en el ancho de la mancha urbana.

Hoy, no hay ni un solo espacio público lo suficientemente grande para poder pasear como corresponde; después de unos cuantos minutos de caminar, hay que empezar a ver cómo se sigue. Nuestros espacios públicos son como esos ríos intermitentes del desierto, que al cabo de un rato desaparecen, o como el propio Mapocho, que desaparece antes de salir del valle. De hecho el río, el lugar a lo largo del cual se podría haber armado más fácilmente un paseo, tiene espacios públicos intermitentes en sus bordes. La proporción entre la mayor extensión de un espacio público (se trate de un parque o una simple vereda para trotar) y la totalidad del espacio urbano de Santiago es como 1 a 50, es decir, un accidente insignificante en la mancha metropolitana.

Salvo por una excepción. Santiago tiene el parque metropolitano más grande del mundo, el cual, a pesar de tener una posición privilegiada en el valle, es visitado apenas por 5 millones de personas al año (es decir, cada santiaguino visitaría el parque apenas una vez al año). ¿Qué hemos hecho para capitalizar ese parque de magnitudes geográficas? Nada. Porque si bien se han hecho esfuerzos enormes por transformar esa roca en parque, al ser un cerro, no es un lugar que sirva para pasear. Lo que hace la diferencia es sutil pero real: los autos van por las mismas vías que los peatones y esas vías son en pendiente. Se pueden practicar algunos deportes en el cerro, pero no es posible andar en bicicleta con niños, pasear con abuelos, jugar a la pelota o simplemente caminar, porque falta un espacio horizontal; sólo un lugar horizontal permite ese nivel de despreocupación propio del paseo.

Hace algunos años, el arquitecto Ricardo Torrejón presentó como tesis de título, un proyecto para transformar el antiguo Canal del Carmen en un paseo peatonal. Ese canal, que rodeaba el Cerro San Cristóbal, completa una extensión horizontal de 10 kilómetros (la calle Carlos Ried, que va por arriba de los canales de televisión, es una huella de él). Dado que la pendiente del valle de Santiago es de 2 por ciento y la del viejo canal de regadío es de apenas 4 por mil (es decir prácticamente horizontal), a medida que el canal rodea el cerro, se “eleva” por sobre los techos de la ciudad y el valle, adquiriendo una condición de mirador excepcional. Pero además, por bordear comunas especialmente desiguales, el trazado convierte el paseo en un espacio público equitativo e igualitario, accesible para todos los sectores sociales, sumando conectividad entre los distintos barrios y otorgando a todos las mismas posibilidades.

Esta especie de Zócalo del Parque podría convertirse en una “promenade” de magnitudes geográficas con un nivel de inversión mínimo. Y dotar a Santiago, por fin, de al menos un paseo en el que por largo rato uno pueda desentenderse del camino a seguir y disfrutar de su geografía. Capitalizar este paseo peatonal continuo de escala metropolitana se podría reducir a despejar el viejo canal de arbustos y rellenarlo con maicillo, por lo que su verdadera piedra de tope no son los recursos, sino la coordinación.

Architects: Alejandro Aravena + ELEMENTAL
Project: 2009
Long: 14 kilometers
Location: San Cristobal Hill, Santiago. Chile.

 

What public space of a geographic scale do we have in Santiago? Don’t strain your memory: there isn’t any. It’s a shame that Santiago should not have a single public space of a dimension in accordance with the metropolitan scale it has reached. 100 years ago, if one looked at a map of Santiago, there were spaces, so to say, that could match the total size of the city; the Cousiño Park was a room which fit in 5 times the breadth of the urban stain, for instance.

 

Today there is not a single public space in Santiago large enough to be able to take a convenient walk; after a few minutes walking, one begins to wonder where to continue; our public spaces are like those intermittent rivers of the desert which disappear after a while. In fact, our river, which is generally the easiest place along which a promenade could have been built, has intermittent public spaces along its banks. The proportion between the larger extension of a public space, whether it is a park or just a simple sidewalk fitted out for jogging, and the whole of Santiago’s urban space, is around 1 to 50, i.e., an insignificant accident in the metropolitan stain.

 

Apart from one exception, Santiago has the largest metropolitan park of the world, which, in spite of having a privileged position in the valley, is just visited by 5 million people a year (i.e., each inhabitant of Santiago visits the park only once a year). What have we done to capitalize this park of geographical magnitude? Nothing, because although huge efforts have been made to turn that rock into a park, as it is a hill, it is not a place fit for taking a walk. What makes the difference is a quite subtle thing, but a real one: cars use the same lanes as pedestrians and those lanes are downhill lanes. Some sports can be practiced on the hill, but one cannot go riding bikes with children, take a walk with the grandparents, play ball or just simply walk, because there is no horizontal space; only a horizontal place can provide that typical carefree level of a walk.

 

Some years ago, the architect Ricardo Torrejón presented as degree thesis a project to transform the old Canal del Carmen that surrounded the Cerro (Hill) San Cristóbal, into a pedestrian promenade. That canal (Carlos Ried, the street above the television channels, is a trace of it) has a horizontal extension of 10 kilometers. Given that the valley’s slope is 2 per cent and that of the old irrigating canal is just 4 per thousand (i.e., practically horizontal), as the canal surrounds the hill, it rises above the roofs of the city and above the valley. This kind of Zócalo of the Park could become a promenade of geographic magnitude with a minimum level of investment and provide Santiago, at last, with at least one promenade where one could forget for a long while the road to follow and enjoy its geography.

 

To capitalize this pedestrian continuous promenade of a geographic scale could just mean clearing the bushes from the canal and filling it up with gravel, but the real obstacle for it are not resources but coordination.